Desde la infancia me sentí atrapada por el universo de las cosas muy pequeñas. Me encantaba contemplar los frascos de perfume que me hacían guiños tras el cristal de un escaparate, pequeñas obras de arte que me hacían sentir como un ritual privado el hecho de acompañar a mi madre a su perfumería favorita. Era pequeña y sencilla en apariencia pero tras la puerta de entrada se abría todo un mundo de fragancias, de pequeños y brillantes embudos, de rostros maravillosamente empolvados que te atendían con una sonrisa y te ofrecían unas manos suaves, con unas uñas tan pulidas que podías ver tu cara reflejada en ellas.  

 

 

  

Me fascinaba entonces, y me fascina igualmente hoy, el mundo de los perfumes, los espejos de mano y las antiguas polveras, los peines con empuñadura de carey, los peinadores bordados...

 

 

 

 

  

Colecciono algunos maravillosos envases, pequeñas joyas del diseño nacidos para contener esencias y para ser admirados por su belleza y yo trato de captar algo de esa delicadeza en mis creaciones.

 

 

Creo mis frascos de perfume y mis set de vaniy con piezas de cristal, plata dorada, antiguos esmaltes y también con materiales actuales que se mezclan con los de antaño para que surja algo nuevo. 

 

 

Puedes verlos si haces click en el álbum de fotos